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Chacinas Manuel Castillo, el arraigo de una gran familia que con trabajo y dedicación te ofrecen el mejor jamón del mundo procedente de las dehesas de Extremadura.

Historia

Manuel Castillo, emprendedor temprano

Los duros años de posguerra y las necesidades de la época forjaron el carácter de Manuel Castillo, fundador de la empresa, sobre la base del trabajo duro, el esfuerzo incesante y un espíritu emprendedor que afloró a la temprana edad de 18 años, cuando se introdujo en el negocio del carbón. Rápidamente demostró una gran habilidad para los negocios.

A partir de ahí, su interés se centró en la compra-venta de ganado. Sus primeros pasos se dieron con lechones que él mismo compraba, sacrificaba, transformaba y vendía.

El nacimiento del ciclo del ibérico

El auténtico hito que marcó el futuro de la empresa llegó en 1971. Manuel Castillo adquiere su primera finca, Los Llanos, y con ella un millar de ovejas, si bien pronto diversificó hacia el cerdo ibérico. 

Sin embargo, esta época no estuvo exenta de desafíos: en 1986, la difícil situación creada por la peste porcina obligó a empezar de cero. Manuel Castillo demostró su capacidad para reponerse y pronto volvió a construir unos nuevos cimientos aún más sólidos.

En esta época se toman decisiones cruciales para el crecimiento exponencial del negocio: la compra de las fincas de Casavieja, El Morro, La Silla y, sobre todo, Santa Inés.

Se inicia entonces el control total del ciclo del ibérico, desde el nacimiento y crianza de los lechones hasta la venta y distribución del producto final, un nuevo enfoque que ha sido el secreto del éxito de la empresa durante décadas.

Consolidación familiar y enfoque en la calidad

La siguiente generación, formada por los hijos de Manuel Castillo, se incorpora al negocio primero en el campo y luego en la transformación. En 1998 se funda Chacinas Manuel Castillo SL y el 1 de mayo del año 2000 comienzan las operaciones.

La empresa toma una decisión estratégica fundamental: dedicarse exclusivamente al cerdo ibérico puro de bellota. Aunque más costoso y de menor rendimiento, la calidad superior de este producto se convirtió en un sello distintivo.

Además, la familia decidió crear su red de distribución propia, abriendo su primera tienda fuera de Azuaga en el año 2001 en Don Benito. Desde entonces, se ha llevado a cabo un proceso de expansión que hoy permite contar con 11 tiendas repartidas por las provincias de Badajoz, Córdoba y Sevilla, además de delegados comerciales por todo el país.

Una historia marcada por la visión de un hombre que se forjó en base a un esfuerzo incesante y la solidez de una familia que, respetando el origen y la calidad, ha sabido llevar el legado del cerdo ibérico puro de bellota a todos los rincones de España.

SELECCIÓN GOURMET

La clave de nuestra calidad radica en el cuidado minucioso de todos los detalles que implica este complejo proceso de elaboración de nuestros productos. Todas las piezas de Chacinas Manuel Castillo son seleccionadas una a una y su proceso de elaboración comienza con la salazón de cada pieza.
Tradición artesanal y nuevas tecnologías se unen con un mismo fin.

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